“Las enfermedades del corazón se gestan todas a los 20 años, en plenitud”

Doctor Gonzalo Peña, cardiólogo del Hospital San Rafael

Dr. Gonzalo Peña Pérez. Cardiólogo del Hospital San Rafael

 

Con motivo del Día Mundial del Corazón, que se conmemora este domingo, 29 de septiembre, el doctor Gonzalo Peña Pérez recuerda que las cardiopatías siguen siendo la primera causa de muerte en todo el mundo. Dirige la Unidad de Corazón del Hospital San Rafael, un referente en Galicia y la primera en contar con una Unidad de Rehabilitación Cardíaca. “Intentamos contar con los mejores profesionales y herramientas para dar un trato humano a los pacientes, algo que a veces se olvida”, dice.

-Las enfermedades de corazón siguen siendo la primera causa de muerte, ¿no?

-Si. Hay mucha inversión y preocupación por otras enfermedades como el cáncer, el SIDA… Pero la primera causa de muerte en el mundo es el corazón. La tecnología y los avances han mejorado la esperanza y la calidad de vida, pero han dado lugar a otras enfermedades. Antes uno se moría de un infarto, pero no aparecía la insuficiencia cardíaca, por ejemplo. Hemos dado el mensaje de que hacemos todo y todo muy muy bien…

-Y nos sorprendemos de enfermar…

-Sí. El Día Mundial del Corazón está para concienciar de que estamos ahí y de que la gente no se olvide de que se puede morir de éxito. Que alguien muera del corazón ahora sorprende y la gente dice: “Fíjate, estaba tan sano y se murió”.

-¿Lo que no hacemos bien es cuidarnos?

-La prevención es muy importante pero es un problema de educación. La gente por ejemplo quiere prevenir pero no tomarse una pastilla para bajar la tensión o reducir el colesterol. Seguimos avanzando mucho en Cardiología, en Big Data aplicada a la medicina, en corazones artificiales, hacemos cirugías mucho menos invasivas… Antes era impensable un alta médica 2 o 3 días después de cambiar una válvula aórtica…

-La Fundación Española del Corazón llama este año a contraer el compromiso de cuidar nuestro corazón

-Sí. Ahora sabemos mucho de genética y de su impacto en Cardiología, pero el 80% de las enfermedades del corazón mortales tienen su origen los malos hábitos. Si uno adquiere buenos hábitos alimenticios desde pequeño, hace ejercicio físico y controla sus parámetros, puede prevenir y tratar a tiempo muchas cosas. Luego sólo se puede lamentar.

-Ese cuidado, como dice, es un conjunto de aspectos, como la alimentación, el ejercicio físico, el buen descanso, etc. ¿Cuál es el compromiso más urgente?

-Son hábitos relacionados. Si comes bien y haces ejercicio físico, es más probable que descanses bien. En Galicia tenemos un problema serio con la obesidad infantil, con uno de los niveles de obesidad más altos de España, más del 30%. O sea que 1 de cada 3 niños está obeso.

Cuidar el corazón de los niños, en el paseo

-Este uno de los problemas que más preocupan. Porque ahora quizás sí hay más conciencia de hacer ejercicio, ¿no?

-La obesidad es preocupante pero seguimos siendo sedentarios. El que hace ejercicio hace mucho ejercicio pero todavía hay mucha gente que no hace nada. Gracias a Dios en A Coruña, hubo gente que hizo unos paseos marítimos adecuados. Hay que apostar por esas infraestructuras, como por los carriles bici, que potencian la actividad física. El paseo ha puesto a caminar a mucha gente que no estaba concienciada. Pero hay que insistir.

-¿Ahora hay que concienciar de llevar a los niños al paseo y que dejen las videoconsolas?

-Pues sí. Eso es parte de la prevención. Concienciar de los buenos hábitos desde pequeños.

-Mucha gente se dice “ya tengo una cierta edad y tengo que cuidarme”, pero lo que hicieron hasta entonces parece que no cuenta.

-Pues es lo que más cuenta. La mayoría de las veces que alguien dice que se va a cuidar, queda en promesas incumplidas. Las enfermedades cardiovasculares se gestan todas a los 20 años, cuando uno está en la plenitud de su vida. Las placas que se crean en las arterias por el colesterol se crean a los 20 años. Luego cómo trates tú estas cosas hace que te estallen en las manos más bien pronto o más bien tarde.

-¿Estamos peor en Galicia que en el resto de las comunidades?

-En algunos indicadores, sí. En obesidad infantil o en hipercolesterolemia. Deberíamos protocolizar más el control de la tensión arterial porque hay mucha hipertensión, pero la gente desconoce las cifras de referencia de la tensión normal, da por normales cifras que no lo son… La mayor parte de la gente de 30 o 40 años desconoce sus niveles de tensión o cree que no cambiarán. El tabaquismo se ha reducido aunque hay problemas entre las mujeres, que se incorporaron tarde pero con intensidad. Y no podemos bajar la guardia con la gente joven.

-¿Y el consumo de alcohol? ¿Provoca taquicardias en los días siguientes?

-Puede causarlas y la gente que las sufre debería dejar de beber. El alcohol es un gran tóxico para el corazón y, entre otras cosas, puede provocar miocardiopatía dilatada, insuficiencia cardíaca y arritmias. Hay gente que cuando bebe o toma café nota taquicardia y si es lista, lo deja. Es un indicador de que es más propensa a sufrir problemas de corazón. Hay arritmias a las que llamamos taquicardias de los lunes después de la fiesta.

 Falsos mitos

-Del corazón se dicen muchas cosas. ¿Hasta qué punto es cierto eso de que el corazón “no avisa”, “no da la cara”, “no duele”?

-El corazón es un órgano noble, mucho más fuerte de lo que uno prevé. Está ahí latiendo 120.000 veces al día durante 80 años y aguanta un infarto, arritmias, etc. Pero a veces, como un motor, falla. Por eso hay la creencia de que es traicionero, porque no avisa y te mueres de repente en la calle. Ha costado mucho entender el funcionamiento del corazón y cuando se queja es porque algo gordo ha ocurrido. Y mucho de eso es prevenible y evitable.

-¿Hay realmente personas sin factores de riesgo o problema médico que de repente se mueren? ¿O hay una causa médica no diagnosticada?

-Esos casos son los menos. Un 10% de los infartos son del tipo Iker Casillas y como desconocemos lo que ha ocurrido, damos por hecho que no tiene causa. Hay gente a la que no le encuentras razones, pero la tienen porque los problemas del corazón tienen que ver con el envejecimiento.

-Pero siempre hay un motivo aunque el paciente lo desconozca, ¿no?

-Sí. Estos casos anecdóticos nos han ayudado a entender causas, como problemas genéticos que no se conocían. Tenemos que concienciar a la gente del envejecimiento natural, de saber envejecer porque la mayor parte de la vida es declive. Cuidarse, mantener el cerebro ocupado y llevar un plan de vida de salud. Asumimos poco y escondemos la cabeza. Nos decimos: “Soy joven, estoy hecho un chaval y mira qué pocas pastillas tomo”.

 Dolor de corazón: el leve puede ser más importante

 -¿Hay dolor de corazón?

-Sí, mucho (se ríe). El dolor de corazón es la angina. El corazón tiene muchas terminaciones nerviosas, por eso tiene mucha relación con el cerebro. Y esas terminaciones son las que hacen que duela, cuando uno tiene una angina, una arritmia.

-Pero mucha gente lo describe como con dolor de pecho, de brazo o como una presión.

-Es verdad, son sensaciones irregulares y han llevado a confundirlas. Un infarto con un dolor de tripa, con un dolor de cabeza… Con un dolor de muelas, incluso. No reconocer a tiempo un dolor ha dado problemas serios. Ahora la gente está más concienciada de que hay que llamar a emergencias cuando hay síntomas porque el tiempo de reacción es fundamental. Muchas veces nos preocupamos por otros dolores o por los más fuertes, pero uno pequeño puede ser más importante. Es un aviso.

-Todos tenemos presentes que el corazón es el más importante. Tenemos “el corazón roto” cuando nos va mal…

-El cerebro es el órgano de los pensamientos y el corazón, el de los sentimientos porque se excita cuando uno está enamorado, triste; cuando está afligido. Hablamos de morirse del susto, cuando es una situación de infarto. Cuando nos cabreamos parece que el corazón “se nos va por la boca”, o tenemos “el corazón en un puño”… Son expresiones con una base real, médica. Está descrito que hay más muertes en situaciones que levantan pasiones; en terremotos, en el Mundial de Fútbol…

Deporte, amor y estrés. El caso Iker Casillas

-¿Se muere de amor, entonces?

-Sí, claro. Está estudiado, descrito y corroborado. La pérdida de un ser querido está asociado al aumento de la mortalidad por causa del corazón. El electro de una persona apenada por esta causa puede presentar cambios, alteraciones.

-¿Y el estrés?

-El estrés es el peor factor de riesgo que hay hoy por hoy y el que debería ser más fácilmente evitable. Cuando uno tiene estrés libera sustancias que afectan al corazón pero el que más preocupa en Occidente es el estrés crónico y mantenido. Una parte depende de cada uno, de la gestión de su vida, sus emociones, y que uno debe aprender. Y luego está la sociedad en sí. Deberíamos hacer algo por tener una sociedad más cardiosaludable pero eso es más complicado.

-Como decía el doctor Mejuto, la gente piensa que cuando duerme no hace cosas, pero el cuerpo sí, ¿verdad?

-Claro. Recarga las pilas. Todo el mundo pone el móvil a cargar por las noches, ¿no? Es muy importante descansar, recargar pilas, coger vacaciones, tener una afición como válvula de escape… Y el sueño es fundamental. Quitarle horas al sueño es una mala práctica.

-Volviendo al caso Iker Casillas, ¿envejece antes el corazón de un deportista?

-Es como un Fórmula 1. Cuando decimos que el deporte es bueno hablamos de ejercicio moderado. El deporte de grandes exigencias produce cambios en el corazón que no son benignos. Los coches de Fórmula 1 se rompen más porque se les exige mucho. Los deportistas de élite tienen corazones llevados a un esfuerzo máximo y además muchas veces hacen deporte de máxima intensidad en condiciones muy exigentes. Como el Mundial de Catar…

-¡Es verdad!

-Acaba de empezar el Campeonato Mundial de Atletismo en Doha y ya ha generado mucha polémica. Van a controlar el pulso cardíaco de los atletas con una pastilla que lleva un sensor térmico. Cuando suban de 40 grados de temperatura o su frecuencia cardíaca suba de determinados niveles, los entrenadores recibirán el consejo de que abandonen la competición.

-¡Vaya una solución!

-Sí pero es que es muy difícil. Al ejercicio extremo de un campeonato se une el lugar de la celebración. ¡Los están mandando casi a la muerte! Raya un poco lo absurdo pero es así.