Muerte súbita: ¿Cuáles son las causas y cómo prevenirla?

 

Los casos de muerte súbita conmocionan con cierta frecuencia la actualidad deportiva. Tal vez porque se dan entre personas jóvenes con estilos de vida saludables o porque estamos acostumbrados a ver las fotos de jugadores de fútbol sometiéndose a electros, los identificamos como hechos inexplicablemente frecuentes.

En realidad, y según las estadísticas, no hay tantos casos de muerte súbita en personas jóvenes, aunque cada uno sea un drama para el entorno de quien lo sufre. La incidencia en general, de personas de todas las edades, en España es muy superior: 15.000 a 20.000 muertes al año.

Julián Pérez Villacastín, cardiólogo del hospital Clínico San Carlos de Madrid y del Hospital San Rafael y miembro de la Fundación Española del Corazón, lo atestigua: La probabilidad de que un deportista bien entrenado de menos de 35 años fallezca por muerte súbita es de 2 o 3 casos por cada 100.000 personas cada año. La incidencia es mayor por encima de los 35 años, pero en ambos casos, la muerte súbita está asociada a una enfermedad coronaria previa no diagnosticada.

¿Qué es la muerte súbita y a qué se debe?

Y ¿qué es la muerte súbita? Según la Fundación Española del Corazón, es la aparición repentina e inesperada de una parada cardíaca en una persona aparentemente sana y en buen estado.

La principal causa de la muerte súbita es una arritmia cardíaca (fibrilación ventricular), con la que el corazón pierde su capacidad de contraerse de forma organizada y deja de latir. La víctima de muerte súbita pierde primero el pulso y, en pocos segundos, el conocimiento y la capacidad de respirar. Si no recibe atención inmediata, la consecuencia es el fallecimiento en cuestión de minutos.

El único tratamiento en ese instante es la desfibrilación y debe aplicarse de inmediato. Se calcula que por cada minuto de demora en el tratamiento las posibilidades de que el paciente se recupere se reducen un 10%. Por eso, si no tenemos a mano un desfibrilador, es importante iniciar rápidamente la reanimación cardiopulmonar. Debemos mantenerla, además, hasta la llegada de la asistencia sanitaria.

La muerte súbita en jóvenes suele producirse por enfermedades cardíacas del músculo del corazón (miocardiopatías, entre ellas, la miocardiopatía hipertrófica es la más frecuente), o de la actividad eléctrica del corazón (canalopatía, como el Síndrome de Brugada o el síndrome de QT largo).

El Síndrome de Brugada, más grave entre los hombres

El Síndrome de Brugada debe su nombre a los hemanos Brugada, que en 1992 identificaron esta patología como causa de muerte súbita. Se trata de una enfermedad hereditaria que se presenta con una anomalía en la actividad eléctrica del corazón. Se puede descubrir con un electrocardiograma, tal y como explicó Josep Brugada Terradellas en la conferencia que impartió en A Coruña en 2016, durante los actos para conmemorar el centenario del doctor Rafael Hervada.

El Síndrome de Brugada se debe en la mayoría de los casos a una mutación genética que se transmite de padres y madres a hijos y sufren igualmente hombres y mujeres. Pero es más grave entre los hombres, ya que el 90% de los fallecimientos por esta causa se da entre ellos.

La mejor prevención, y en muchos casos la única, es la detección precoz. Por eso Josep Brugada desveló durante su conferencia en A Coruña que cada año visita los colegios de su pueblo y realiza electrocardiogramas a todos los jóvenes de 14 años. Cada año descubre 2 o 3 casos de pacientes con anomalías cardíacas.

El protocolo médico ante una muerte súbita es someter a todos los familiares del fallecido a un estudio para identificar nuevos casos. Al menos, un 60% de los pacientes con Síndrome Brugada tienen parientes afectados.

No todos los casos de muerte súbita se producen a causa de este síndrome. En él es característico que el fallecimiento se produzca en estado de reposo; durmiendo o después de comer, pero también después de sufrir fiebre o una ingesta excesiva de alcohol o de consumir ciertos medicamentos o drogas. Por eso, Josep Brugada es partidario de introducir el electrocardiograma como una prueba básica para toda la población.

Prevenir y detectar enfermedades del corazón

Hay otras causas de la muerte súbita, pero en general ocurre con una afección cardíaca previa que puede no estar diagnosticada. Es más frecuente entre personas de entre 50 y 65 años con factores de riesgo coronario, como hipertensión, colesterol alto, obesidad, tabaquismo y vida sedentaria. Una vida saludable permite reducir estos riesgos.

Julián Pérez Villacastín recuerda que no todas las muertes súbitas se pueden prevenir. El corazón puede estar sano en una persona sin historial previo pero ante un esfuerzo extraordinario y en unas determinadas condiciones de hidratación, “puede claudicar”. Sin embargo advierte de la necesidad de estar atento y acudir al médico ante los siguientes síntomas:

  • Palpitaciones sin motivo aparente
  • Mareos o vértigo
  • Desmayos o pérdida de conocimiento brusca
  • Dificultades para respirar
  • Dolor o sensación de presión en el pecho

Ante los casos de muerte súbita en deportistas, Pérez Villacastín marca unas pautas sobre los controles a seguir. Son especialmente importantes en personas que se sometan a una actividad física intensa. Resume tres situaciones en personas sin síntomas previos:

Un niño con una actividad física normal: Un niño que juega o practica una actividad física normal para su edad en el recreo, en el colegio o con sus amigos tiene suficiente con seguir los controles rutinarios a los que le someterá su pediatra.

Un niño o adolescente con una actividad deportiva intensa: Aquel que realiza deporte de forma más intensa o de élite, federado, debe someterse a revisiones regulares con su médico de familia que, en caso de encontrar alguna anomalía, lo enviará a un cardiólogo.

Una persona con una actividad más extrema: Quienes practican triatlón, participan en maratones o disciplinas con un esfuerzo similar deben someterse al control de un cardiólogo con un electrocardiograma y una prueba de esfuerzo tan exigente como el ejercicio que va a practicar.