“Con la etiqueta de natural u orgánico hay cosas que tienen mucho azúcar y no son saludables”

 

Ana Sánchez Bao, endocrina del Hospital San Rafael

El 14 de noviembre es el Día Mundial de la Diabetes, una enfermedad crónica, indolora pero grave, que puede provocar serias complicaciones, especialmente cardiovasculares. 425 millones de pacientes en todo el mundo padecen diabetes y la prevalencia siempre supera las previsiones de las autoridades sanitarias, en buena parte por los hábitos alimenticios. Ana Sánchez Bao, endocrina del Hospital San Rafael, explica que un 30% de los pacientes que acuden a las consultas de los endocrinos padecen diabetes.

Sobrepeso, hipertensión, hipercolesterolemia, ácido úrico, problemas cardiovasculares como un ictus, un infarto, arteriopatía periférica; ovario poliquístico, haber sufrido diabetes gestacional, tener antecedentes familiares o consumir fármacos que interfieran en el metabolismo de la glucosa son factores de riesgo. Si estás en alguno de estos casos, debes controlar tu glucosa a partir de los 45. En esta entrevista, Ana Sánchez Bao nos explica los riesgos.

-Tal vez por su alta incidencia, hay una cierta tendencia a pensar que la diabetes no es una enfermedad tan grave.

-Totalmente de acuerdo. A veces le preguntas a un paciente ¿y tiene alguna enfermedad? Y te dice “no, ninguna”. Pero vas a ver su hoja de tratamiento y tienen dos o tres fármacos para la diabetes. Eso es porque ellos no lo tienen tipificado como una enfermedad, sólo tienen “algo de azúcar”. “Tomo una pastilla para el azúcar, pero con eso ya estoy bien”, dicen. Este es uno de los problemas: al ser una enfermedad indolora, pasa el tiempo sin darte cuenta y cuando llegan las complicaciones, a veces no son reversibles.

-¿Cuáles son esas complicaciones?

-Principalmente cardiovasculares; aumenta el riesgo de enfermedades como un infarto, un ictus, de la circulación en las piernas… También problemas oculares, como la retinopatía diabética; renales, como nefropatía diabética, y polineuropatía; afectación de los nervios. Esto reduce la sensibilidad en las piernas, hasta el punto de que te das un golpe, te aprieta un zapato o pruebas el agua demasiado caliente y no lo notas. Eso puede producir una herida, de ahí, una úlcera y llegar a una amputación.

-Así que la diabetes es una enfermedad grave y además la mitad de los enfermos no saben que lo están, ¿verdad?

-Justo. En España un 13% de la población tiene diabetes y un 48% no lo sabía. Muchas veces se diagnostica tarde, tras 5 o 10 años, especialmente en la diabetes tipo 2. Por eso en el diagnóstico se mira ya si el paciente tiene una complicación.

Diabetes y cardiopatías

-¿Es común en personas que fallecen por esas complicaciones que se descubra tras la muerte que tenían diabetes?

-No puedo contestar a eso porque no tenemos constancia de esos casos, pero lo que dicen los cardiólogos es que un 30% de sus pacientes son diabéticos. Un tercio de los pacientes que ingresan por una insuficiencia cardíaca o un infarto tienen diabetes. Si un paciente está controlado y es diagnosticado precozmente, las complicaciones disminuyen y se pueden prevenir.

-Este año el Día Mundial de la Diabetes está dedicado a la familia. ¿Por qué es importante la familia en esta enfermedad?

-Uno, porque es una enfermedad crónica y todas las enfermedades crónicas precisan de mucho apoyo de nuestros seres queridos. Dos, por la importancia del estilo de vida; es importantísimo tener unos hábitos saludables, de dieta y ejercicio físico, que es más fácil seguir en familia. Son recomendaciones tanto para personas con diabetes como para prevenirla. Y tres, porque el tratamiento es crónico y los pacientes necesitan insulina; hacerse controles… Está bien que tengan apoyo de sus familiares.

-La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición dice que el entorno familiar mejor la adherencia del tratamiento. ¿Hay problemas para el seguimiento de estos tratamientos?

-Sí que los hay. La diabetes nos acompaña a lo largo de las diferentes etapas vitales. Todos tenemos momentos de estrés laborales, exámenes, una mudanza… Sigue estando ahí y hay que mantener las pautas. Especialmente cuando la enfermedad implica inyectarte insulina, llevar un control, ajustarte los niveles de insulina a los de glucosa, es más complejo.

-¿Está asociado el sobrepeso a la diabetes?

-La tipo 2 totalmente. En la tipo 1 te quedas totalmente sin reservas de insulina, generalmente por un proceso autoinmune que destruye las células beta del páncreas. En la tipo 2, las reservas de insulina también disminuyen, pero un factor clave es la resistencia a la insulina, que va de la mano del sobrepeso, de la obesidad, de la grasa.

Así que la diabetes tipo 1 es una enfermedad que nos puede tocar por un factor genético, pero la 2 nos la trabajamos nosotros.

-Sí. También tiene una carga genética pero los hábitos de vida condicionan totalmente el resultado. Con un estilo de vida saludable, puede prevenirse y controlarse.

-Recientemente se ha disparado la alerta sobre el azúcar y hay más conciencia sobre el etiquetado de los alimentos. Aparte de las bebidas carbonatadas, ¿qué otros alimentos tienen exceso de azúcar?

-En general, los zumos industriales, las galletas, el Cola-Cao, las mermeladas. En general recomendamos alimentos poco procesados. Si vemos en el etiquetado que tienen 10 ingredientes, hay que sospechar que llevan más cantidad de azúcar. Ahora como por ley es obligado que pongan la cantidad de azúcar en la etiqueta, es cuestión de aprender a leerlas.

Azúcar blanco, moreno, panela o agave: todos perjudiciales

-Muchos de los alimentos que menciona están asociados a la etapa infantil. Habrá padres que vean la amenaza, pero pocas alternativas.

-Ese es uno de los problemas que tenemos. La industria alimentaria juega un poco con el marketing y publicita las marcas de productos, como cereales, con figuras reconocidas entre el público infantil cuando a lo mejor esos cereales están llenos de azúcar. Se puede volver a cosas tan tradicionales como el bocadillo de queso o jamón como merienda.

-¿Está bien enfocada la nueva normativa que obliga a la industria a reducir los azúcares?

-Si. Es totalmente necesaria. Es importante que las cosas estén bien etiquetadas y que se informe mejor al ciudadano de lo que consume porque el paciente llega perdido, dice: “Ya no sé lo que puedo comer. No sé si esto es bueno o es malo”.

-Hay cierta tendencia a pensar que son mejores el azúcar moreno, la panela, el agave, la estevia… ¿Todos estos productos son igualmente perjudiciales para la salud?

-Todos, salvo la estevia, que es un edulcorante sin calorías, sí. Son azúcares que se pueden consumir, pero con moderación. La estevia es un edulcorante sin calorías que en principio es seguro. Ha habido una importante controversia con los edulcorantes, como con la sacarina, a la que se atribuían problemas relacionados con el cáncer. Hasta ahora, no hay estudios con fundamento científico que lo demuestren.

-¿Ocurre también lo mismo con la leche sin lactosa y las bebidas vegetales, tienen exceso de azúcar?

-Volvemos a lo mismo; hay que leer las etiquetas de lo que compramos porque bajo la etiqueta de natural o orgánico pueden caer muchas cosas que tienen mucho azúcar, muy naturales y orgánicas. No podemos dejarnos llevar por el titular y no todas esas bebidas son iguales; pueden ser saludables o no.

El peligro de la grasa abdominal

-¿Qué recomendaciones generales lanzaría por el Día Mundial de la Diabetes?

­-Mantenerse en el peso, hacer una dieta equilibrada, aumentar el consumo de verduras y frutas, reducir los azúcares simples (no carbohidratos) en la dieta al mínimo posible. Y sobre todo aumentar la actividad física porque nuestro estilo de vida es muy sedentario y al final acaba afectando a nuestra composición corporal; no sólo al peso sino a la distribución entre grasa y músculo.

-¿Por qué es más peligrosa la concentración de grasa en la zona abdominal?

-Tiende a asentarse alrededor de los órganos y es la responsable de la resistencia a la insulina o esteatosis hepática, que es el depósito de grasa en el hígado. La esteatosis hepática o hígado graso es muy común y es la causa más frecuente de enfermedad hepática. Cada vez más se ven inflamaciones de hígado derivadas de eso y acaban, en algún caso, en trasplante hepático. Se está poniendo mucho el foco en esto y seguramente en los próximos dos o tres años oigamos hablar mucho de esto.