5 efectos beneficiosos del contacto con la naturaleza

 

Un paseo por el monte, caminar por la orilla de una playa, tumbarse sobre la hierba a ver las copas de los árboles, el vuelo de los pájaros o las estrellas… Si aún recuerdas lo bien que te sentó tu última escapada al campo, no es sólo porque desconectaste de la rutina diaria. El contacto con la naturaleza tiene un efecto terapéutico. Diversos estudios científicos han demostrado que la vida al aire libre produce una mejora general de la salud de las personas. ¿Cómo? Aquí te dejamos un resumen.

Para empezar, la naturaleza no sólo ofrece beneficios cuando estás en ella. Ver las fotos de esa última escapada o paisajes naturales permite mejorar el funcionamiento cognitivo. Así lo demuestra un estudio realizado por la Universidad de Michigan, que sostiene que la naturaleza capta la atención “de forma ascendente”. Esto ayuda a reponer las habilidades de atención dirigida de arriba abajo. Este análisis sirvió para demostrar el primero de los 5 beneficios que la naturaleza produce en tu salud que te contamos hoy:

1.Incrementa la concentración y la memoria. Un paseo de 20 minutos fue suficiente para que los participantes en el análisis liderado por el doctor Marc G. Berman experimentasen una mejora de la memoria frente a quienes pasearon por una calle. La ciudad exige un mayor esfuerzo de atención dirigida (por ejemplo, para evitar ser atropellados).

2.Reduce del estrés. Como ya te contamos en nuestro post sobre el efecto terapéutico de las vacaciones, el estrés no es sólo enemigo de nuestra salud. También afecta a las generaciones futuras, ya que daña nuestro material genético. El estrés tiene múltiples manifestaciones en nuestra condición física, como el insomnio o la hipertensión. Son numerosos los estudios que relacionan la reducción del cortisol (la hormona del estrés) con el contacto con la naturaleza o el acceso a imágenes de paisajes desde la propia oficina.

Otros análisis, como los que cita el artículo Nature and Health, apuntan en ese mismo sentido. Un estudio, realizado en Nueva York, descubrió que los conflictos escolares generaron menos angustia psicológica en los niños que tenían más naturaleza cerca o en sus casas. Otro, realizado en Holanda, evidenció que las relaciones entre los acontecimientos estresantes de la vida y las quejas sobre el estado de salud percibidas fueron menores entre quienes tenían más espacios verdes a menos de 3 kilómetros de su casa.

Mejora de la salud mental

3.Combate la depresión y la ansiedad. Precisamente por el efecto que vivir al aire libre produce en la secreción del cortisol, pasear en la naturaleza mejora el estado de ánimo en general. Pero está especialmente indicado para personas que sufren depresión o ansiedad. Un estudio realizado por el doctor Berman demostró que tras un paseo de 50 minutos por la naturaleza, personas con depresión mejoraron su autoestima y su capacidad cognitiva. Los análisis científicos en este campo destacan que el efecto es mayor si se realiza alguna actividad física. El ejercicio al aire libre también mejora la calidad del sueño. Y dormir bien es fundamental para mantener un buen estado de salud, como ya explicó en este Blog el doctor del Hospital San Rafael, Francisco Javier Mejuto.

4.Protege la vista. Las personas que sufren presbicia comprueban cómo su visión empeora con luz artificial. La doctora  Sara Bueno, profesora del Grado de Óptica y Optometría de la Universidad CEU San Pablo, resume así las conclusiones de un estudio sobre el efecto de la vida al aire libre en la protección de los niños frente a la miopía: “Se recomienda pasar alrededor de tres horas al día  al aire libre, como método de prevención. Además de prevenir la miopía evitaremos el exceso de fatiga que causa a nuestros ojos estar tanto tiempo usando la visión de cerca”.

5.Mejora la esperanza de vida. Otro análisis de la Universidad de Harvard demostró que la tasa de mortalidad se redujo un 12% entre mujeres que vivían cerca de entornos verdes frente a otras que no. El estudio excluyó de las causas de muerte las accidentales y obtuvo mejores resultados en enfermedades respiratorias y muertes por cáncer.

Si a estos efectos unimos que la exposición al sol ayuda a sintetizar la vitamina D y ésta a fijar el calcio en los huesos, es evidente que el contacto con la naturaleza es una vacuna para mantener la buena salud de nuestro esqueleto.